24 abril, 2011

300 - Historias que merecen ser contadas...

Navidad del 2010. Después de años de esperar, un mejor pasar económico (no sin esfuerzo) nos permitió comprarle a mi hermano más chiquito el muñeco que siempre soñó, desde que tuvo 3 años, la mitad de su vida; un lujoso muñeco de Buzz Ligthyear, que habla, tiene luces y es exactamente igual al de la película, un sueño para cualquier nene. Salimos de casa, no me acuerdo por qué, y él jugaba con su muñeco; hubieran visto sus ojitos! De repente pasa por la vereda otro nene, mucho más humilde y con un muñeco similar pero de (no hace falta aclarar) inferior calidad, un muñequito normal. Al ver el semejante juguete, mira el suyo, y donde todos hubiésemos encontrado envidia o falencias de lo que nos tocó, el nene sólo encuentra una sonrisa. Alza su muñeco luciendo esa gran sonrisa, y el mundo parece detenerse, y comenzar a girar igual para todos. Una lágrima se anima a rodar por mi mejilla, mientras pienso dónde habrán quedado esos valores, ese don de ser felices. FELICES! Y si estas lágrimas que ahora se animan a correr más libremente que en ese momento fueran generalizadas, yo les aseguro que, al menos, existimos los que podemos encontrar una respuesta.

Devolvámonos ese don perdido. Animémonos. Ayudemos a los demás a encontrarlo. Aprendamos de quiénes de verdad tienen algo para enseñarnos. VIVAMOS!

Nahue

3 comentarios:

-eme- dijo...

nooooooooo! basta de hacer tan buenas entradas!!

te odio (?)

Mau dijo...

Una entrada genial que se merece el numero 300 Nahue.
Y si la verdad este mundo tendria que tener mas sonrisas para los pibes que cuando crecemos se nos van borrando o cuando te frenas a mirar los muñecos en el supermercado, como hice el otro dia, te tratan de pelotudo. Loco no se puede tener cariño por la niñez que uno tuvo en este mundo.

Natalia dijo...

Me encantó y me llegó, te apoyo.